martes, 28 de noviembre de 2017

Enredaderas desatendidas

Me di la vuelta y seguí andando y, aunque las semillas hacían mucho ruido mientras se resquebrajaban, no volví atrás. Intuía que sus raíces crecían y se enredaban, gritonas, y que habría flores y hojas al igual que espinas a mi espalda. Pero seguí caminando. Y cuando las ramas me impidieron el paso y me enredaron los pies no dejé de moverme, y al sentir su peso y sus heridas hice como si nada. No miré. No me giré. 

No veía lo que sucedía y, por lo tanto podía, simplemente, no haber dejado nada tras de mí. 



domingo, 26 de noviembre de 2017

Control X 2017

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Corazón de piedra

Tengo mucho sueño y todo va más lento que lo normal. Me cuesta teclear, y mucho más hilar palabras para formar frases. No siento nada en absoluto. Tampoco recuerdo bien cuándo aprendí a hacer esto, aunque sí que quería conseguirlo para dejar de sentir las cosas amplificadas. Era un martirio constante y, cuando ocurría algo que me afectaba, entraba en un bucle de tristeza infinita.

Tampoco sé muy bien cómo entro en este estado. El nombre y la idea partieron de "El nombre del viento", pero en algún momento lo traje a la realidad. Medité mucho sobre mí misma. Lo conseguí hacer una vez. Fue muy revelador.

Ahora lo imagino como un interruptor en la mente. On/Off. No estoy ni feliz ni triste, y todo me importa bastante poco. Mi mente racional sabe que debería estar llorando, o enfadada, o decepcionada. Pero la realidad es que no me sale hacer o sentir nada de eso. Me pesan mucho los párpados. Hago cosas automáticamente. No pienso. No atiendo. Se me olvidan algunas cosas. Pero todo está amortiguado, y puedo seguir viviendo hasta que el tiempo selle las heridas y mi interior se regenere por sí mismo.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Rückkehrunruhe

A lo mejor hace mucho que no miro tan dentro de mí y está todo revuelto de tanto descuidarlo.
Me pregunto si las piezas rotas encajan como lo hacían antes, o si ahora forman algo totalmente diferente. Estoy desconcertada. ¿Dónde estoy?
En el fondo, lo que más temo es que mi interior se haya convertido en algo tan afilado y cortante que duela cada vez que abro la boca para respirar.
Si así es, simplemente espero poder apagarlo como lo he hecho siempre, y entrever incluso en la oscuridad las fichas que permanecen intactas, creando los cimientos de mi propio ser.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Mondo

Huye tan rápido como puedas. 
Rompe con esa gente que decepciona, que oculta, que titubea. 
Aléjate de cuanto conoces y lárgate antes de que sea tarde.
Arrastra tu cuerpo por un pentagrama y traza curvas en la superficie.  
Que tiemble lo establecido, lo aceptado, lo olvidado.
Busca un hogar en una dimensión real. 
No te sumerjas de nuevo. 
No te escondas. 
Moldea tu mundo. 
Constrúyelo. 
Conquístalo.
Ten amnesia.
Sé otra persona.
Ajústate a tu nueva realidad.
Que bajo tu árbol sólo puedan vararse los elegidos.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Mokita

Se miraron a los ojos. Después de media hora, por fin, se atrevían a ceder en la batalla. El uno cayó en las pupilas del otro. Dos respiraciones profundas y aire disipándose lentamente. Quedaba poco que hablar y, lo que no se decía, ya se sabía. Sin embargo, nadie iba a hacer nada al respecto. Porque las cosas más obvias y sencillas a veces son las que más miedo da realizar.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Giróvaga

Cerré un momento los ojos y ahí estaba otra vez. Ella, mirando por la ventana que daba al lago, desconcertada. Ella, arrinconada en ese minúsculo fragmento de la cabaña que pude visualizar de nuevo por un instante.

Abrí los ojos. Otra ventana. La del autobús que me llevaba a mis clases, a mi vida, a mi mundo. Había comenzado a llover, y quizás era eso lo que me hacía volver de vez en cuando a sumergirme. Los olores y el sonido que representaba a la perfección a la subrealidad.

Un parpadeo y otra vez: Ella, medio girada, mirándome. No, no. A mí no. Yo no estaba allí. Miraba el vacío de la casa. Se pasó la mano por el pelo y dejó los dedos medio enredados, sin saber muy bien qué estaba pasando. Notaba algo raro. Dio dos pasos hacia la puerta. Frenó. ¿No estaba esperando a alguien? ¿A algo malo quizás? Retrocedió confusa.

Enfoqué la vista. La lluvia taladraba los cristales. Los vehículos quedaban atrás. Cogíamos velocidad. Hacía calor allí dentro. La gente se arremolinaba a mi alrededor, apretujada, malhumorada, de Lunes.

Di una cabezada. Ella vio la puerta abrirse. Entró Él. Él, como siempre, allí en donde servía. Ella estiró los brazos como si algo fuera a golpearla y a arrastrarla. Luché contra el sueño. Vi fogonazos de la escena. Él corría hacia la joven. Ella se encogió sobre sí misma. La envolvió con los brazos y la sacó de la cabaña, ágil, casi como una sombra. Ambos acurrucados, en la vereda del bosque. Él, observando cómo la cabaña envejecía y se deterioraba a pasos agigantados. Ella, con la cara apretada contra su camisa para no mirar, medio sentada en la hierba.

La casa se llenó de polvo y el lago comenzó a vaciarse. El suelo se agrietó. El paisaje de ensueño quedó reducido a cenizas. Todo era un esperpento que jamás podría hacer justicia a su reflejo pasado. No se movieron.

- ¿Por qué? - murmuró Ella.
- Porque eres una errante. Aquí jamás te permitirán tener un hogar.

Sus labios no dejaron de moverse. Conversaban, pero yo ya no podía escucharlo. Arrugué el ceño, buscando las palabras. Luché por oír. Nada. Cuando desperté, sólo una frase se arrastraba por mis recuerdos. "Habla con el oráculo".

martes, 17 de octubre de 2017

Rotundamente.

No, no quiero decir que sí. "No", quiere decir que no. Que pare o que acabe la intervención. Pero al instante, no dentro de un rato. Si quisiera decir que sí, diría "". Un "" rotundo, seguro. No uno titubeante y pegajoso para esconder con temor un "no". Porque ese "", significaría que estoy de acuerdo. Que acepto. Y este "" podría ser gritado, riendo o llorando, si quisiera. Pero aquí el "" no existía. En este, como en muchos otros casos, "no" era y es "no". Y como tal, espero que sea comprendido y, sobre todo, respetado.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Desacendrado

He roto mi Yuanfen. 
Permanezco estática.
Veo al tiempo mover los hilos y alejar las piezas que encajan.
Pero no consigo desenredarme.
De mis propias cuerdas.



martes, 19 de septiembre de 2017

Pseudo caca seria 4.0

Como no sé explicarme, ahí va:
El café es amargo. 
Hay gente que lo toma solo, a pelo. 
Hay gente que le pone leche y gente que necesita azúcar. 

A mí, ni siquiera me gusta el café, 
pero sé que si lo tuviera que tomar, sería con la dosis exacta de azúcar, 
la que se cuantifica en cucharadas y no en dulzor. 
Son dos, y tanto si te pasas como si echas de menos, es incomestible. 
Si eres inexacto ya no vale. 

No me gusta el café, y no hay forma alguna de que me lo beba si no hay dos. 
Dos partes.
Dos.
El equilibrio justo.

Ni más.
Ni menos.