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lunes, 13 de marzo de 2023

Comunidad

Miró la pared que tenía enfrente, evaluativa. Con las piernas cruzadas y la cara manchada de tiza, trazaba una y otra vez unas líneas verdes y sinuosas sobre un horizonte blanquecino. Tenía el semblante ensombrecido y un halo hermético que por poco los expulsó de allí, pero la pared de hormigón destellaba con colores inverosímiles. Había mucha belleza en aquella estampa.

Ambos habían sentido abrirse La Brecha y, significara lo que significase, no podían negar que habían podido respirar por primera vez en semanas. Se miraron e inclinaron la cabeza a modo de saludo cuando se encontraron en la puerta de la localización. Luego, toda su atención se posó de una forma casi obsesiva sobre la joven que pintaba. Entraron en la habitación sin hacer ruido, tanteando terreno.

El más alto de los dos, con una energía tan luminosa como la luna llena, se agachó a su espalda. Cerró los ojos y buscó en La Brecha el significado de la imagen que se distinguía en el muro. Normalmente, ellos deberían de haberlo sabido todo, pero, por algún motivo, aquella vez había sido diferente. Ella los había cegado, a propósito. Las imágenes fueron apareciendo como una historia en sus mentes, tres melodías por fin sincronizadas. Uno de los dos mostró los dientes y gruñó. El otro solo suspiró y sintió una presión descomunal en el pecho.

Fuera quien fuese el que inició el movimiento, una mano comprensiva se posó en el hombro de la artista. Los movimientos de esta cesaron y abandonó la tiza que estaba usando en el suelo, junto a otras ya casi consumidas. Miró su obra, y aunque no le veían el semblante, parecía resignada al recuerdo que la había impulsado a crearla. Tras un leve intercambio de miradas, una segunda mano se posó en su hombro izquierdo y el gesto lo detonó todo. Ambos jóvenes sintieron como una maza el primer espasmo que la atravesó, pero dejaron que el dolor se repartiera, como siempre habían hecho, entre todos, para hacerlo más llevadero.





sábado, 13 de junio de 2020

Kalopsia

Siempre será un bucle de inestabilidad.

A veces, tan asiduo que te acostumbras, 
como al bamboleo de un barco surcando el inmenso mar.
Pero las aguas siguen siendo igual de profundas,
y golpearán la proa cabezotas, repetitivas y, sin embargo, blandas.
Tan líquidas que, de una en una, a penas se percibirán,
pero que al cabo de cientas, harán que la madera no brille
y que, deslucida, pida otra capa de pintura para disimular.

Qué pena que las mellas no se borren por mucho color que eches
y que, de pronto, los boquetes rompan el bucle, y te hundas.



lunes, 2 de septiembre de 2019

Tan iguales.

Somos tan similares, que has decidido bloquearme de tu vida. 
¿No crees que nos haríamos menos daño, si me ayudaras a no pasar por lo que tú has pasado? 
Además, debería ser yo, más que tú, la herida por nuestro parecido.
¿No te da esta terrible circunstancia, más lástima si lo ves desde mi punto de vista?

Si yo fuera tú, me ayudaría.
Constrúyeme una vía de huida, esa que creo que tú no tuviste, ni encontraste a tiempo.
¿Y si somos un reflejo tan parecido, que nuestros caminos también lo son?

Evítame sufrir.
Porque somos casi iguales.
Y yo no querría que una "yo" se hiciera tanto daño, ni cayera desde tan alto.

¿No dices que debemos estar unidas?

sábado, 15 de septiembre de 2018

Solo un ratito.

Creo que hay unos minutos en nuestra vida, en los que las personas buenas nos merecemos poder ser malos. Odiar sin tapujos, tener celos, enfadarnos por injusticias, romper cosas y desear lo peor y, después, volver al cauce de la bondad. Porque oye, a veces ser de este bando es bastante complicado. A veces tanta paciencia pasa factura... Y el mundo es muy jodido de aguantar, sinceramente.


domingo, 29 de abril de 2018

Expectativas vs Realidad

Le vi llegar sobre su corcel blanco y descender la colina despacio, erguido, mirándome fijamente a los ojos. Se pasó la mano por el pelo y cogió de nuevo las riendas con elegancia, avanzando hasta donde yo estaba parada, mirándole perpleja. Cuando pude distinguir su torso dorado por el sol a pocos metros de mí, me sonrió galante. De pronto giró de golpe y cambió de rumbo. Avancé un paso desconcertada. Cuando el caballo me dio la espalda, dejó una caca en el jardín, y el tío se fue trotando y descojonándose de mí hasta los confines de la eternidad.

jueves, 12 de abril de 2018

Pócimas de alivio.

Tensión repentina y resaca por imaginar de más.
Bebo de un agua que parece que a la mínima se va a contaminar.
Pagaría por un somnífero lleno de  pesadillas a cambio de un jamás,
Si un vendedor cuentista me prometiera que esto se va a terminar.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Control X 2017

Enero - Febrero - Marzo - Abril - Mayo - Junio - Julio - Agosto - Septiembre - Octubre -  -Diciembre

jueves, 23 de noviembre de 2017

Corazón de piedra

Tengo mucho sueño y todo va más lento que lo normal. Me cuesta teclear, y mucho más hilar palabras para formar frases. No siento nada en absoluto. Tampoco recuerdo bien cuándo aprendí a hacer esto, aunque sí que quería conseguirlo para dejar de sentir las cosas amplificadas. Era un martirio constante y, cuando ocurría algo que me afectaba, entraba en un bucle de tristeza infinita.

Tampoco sé muy bien cómo entro en este estado. El nombre y la idea partieron de "El nombre del viento", pero en algún momento lo traje a la realidad. Medité mucho sobre mí misma. Lo conseguí hacer una vez. Fue muy revelador.

Ahora lo imagino como un interruptor en la mente. On/Off. No estoy ni feliz ni triste, y todo me importa bastante poco. Mi mente racional sabe que debería estar llorando, o enfadada, o decepcionada. Pero la realidad es que no me sale hacer o sentir nada de eso. Me pesan mucho los párpados. Hago cosas automáticamente. No pienso. No atiendo. Se me olvidan algunas cosas. Pero todo está amortiguado, y puedo seguir viviendo hasta que el tiempo selle las heridas y mi interior se regenere por sí mismo.

martes, 27 de diciembre de 2016

sábado, 5 de noviembre de 2016

Incorrecto.

Vivir en una mentira. Eso es lo que hacéis. Todos. Casi todos. Demasiados para mi gusto.

En esta sociedad de Internet en la que la mayoría aireamos nuestra vida, parece que todo es felicidad, todo son selfies repetitivos donde sonreímos, sonreímos, y después mostramos únicamente aquellas cosas fuera de nuestra vida rutinaria para hacer saber al mundo lo bien que vivimos. 

¿He ido a un restaurante caro? Foto a la comida. Publicar. Esto es calidad.
¿He ido a dar un paseo por el campo después de dos años sin respirar aire puro? Foto a los árboles. Publicar. Amo la naturaleza.

¿Por qué os dejáis infectar? Os contamináis con vuestra propia pantomima. De pronto todo debe ser perfecto. Todo debe ser apto para ser mostrado. Hemos dado un paso adelante y cinco para atrás.

Las relaciones de pareja. Ah. Qué gran teatro. Seguís cubriendo un amor rutinario con mensajes públicos que deberían ser privados. Con corazones y azúcar por doquier para no ver la realidad, y es que muchos de vosotros ya no sois felices. Ya no sentís lo que se debe sentir cuando se está enamorado. Os ha comido el tiempo, pero seguís huyendo de la verdad. ¿Qué dirán cuando la red note la ausencia de publicaciones de vuestro amor, de vuestra historia de cuento? No se puede permitir. 

Es mejor no desengañarse. 

Vivamos para nuestro público.




** He encontrado este texto como borrador de Abril 2015. Estoy un poco en shock. No recuerdo qué me motivó a redactarlo, pero me ha gustado tanto que lo voy a publicar con año y medio de retraso. Ahí lo tenéis.

domingo, 8 de mayo de 2016

Fuera.

Mejor vete lejos, a ese punto en el que la cuerda está tensa y no me hace perder el equilibrio. Quiero la luz golpeándome plenamente, sin perderme ni un rayo de sol por tu sombra.
No quiero tu tsunami de palabras pretendiendo que me sienta culpable, ni los pensamientos sembrando sus raíces en las dudas. 

Te devuelvo los 15 tomos de "cómo ser buena persona" que me regalaste, sobre los que decías tener un doctorado. También la cicuta que me diste como marca páginas. 

Doy gracias a que la mitad de las cosas me resbalan. Aprovecha y vete con todas tus paranoias, tus berrinches, los cachivaches que me trajiste y ocupan sitio, y el juego de inventar historias que tanto te gustaba. Aquí tienes el papel del destierro. 

Desterrado de "A donde yo vaya".

lunes, 11 de agosto de 2014

¡¿Qué?!

Tercera vez que empiezo esta entrada. No sé si enfocarla con rabia, si rebozarme en mi miseria o si debo ironizar hasta haceros reír. La cuestión es que Corazón de Piedra a veces tiene unos errores magistrales y entonces, cuando no apaga el interruptor emocional a tiempo, me altero y solo quiero volcar la mesa y chillar. Además, parece que el planeta Tierra se ha confabulado para poner trabas a mi recuperación mental. Es decir, cuanto más cerca estoy de ser una persona feliz, ilusa de la vida, despreocupada, pone en mi camino algo en lo que fijarme y hace que todo a su alrededor sea retorcido. Inusitadamente, todas las cosas que podrían suponer un problema para mí, se instalan alrededor de ese algo, dándome motivos suficientes para estar preocupada. Me mantiene en vilo, alerta, preparada para recibir un disparo que, por las circunstancias, es más que evidente que llegará. Esto sucede JUSTO en los momentos en los que más centrada necesito estar. JUSTO cuando quiero que las cosas externas que me rodean sean un mar en calma. Es como... ¿EN SERIO? ¿ME ESTÁIS VACILANDO? Y así es como me doy cuenta de que la debilidad es mi peor defecto. Una piedra. Debo convertirme en una piedra como sea.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Viñeta de horror.

Cuando pienso en ello solo oigo un pitido agudo. Me veo desde fuera y ahí estoy yo, sola y quieta en la oscuridad de una habitación, iluminada por un péndulo luminoso que no es otra cosa que una zumbante bombilla vieja. Mis rasgos en blanco y negro de pronto se contraen. A cámara lenta mis brazos se levantan y cubren mis orejas mientras que mis ojos se cierran poco a poco. Los párpados se aprietan y al hacerlo, mi frente se arruga también. Mi boca se abre y aunque no se oye, se sobreentiende un grito desgarrador. Después dejo de verme a mi misma, porque la imagen se vuelve borrosa. Quizás estoy llorando. Los latidos de mi corazón, en marcha fúnebre, aún retumban en la habitación, haciendo que los pies de esta espectadora tiemblen bajo unas piernas que ya  no quieren sostener un cuerpo vacío.

martes, 15 de enero de 2013

Prejuicios.

Mancillé tu nombre, creyéndome en el derecho de destruir todo lo que construiste. La serenidad que transmitías me escandalizaba y... yo que sé. Mis labios se adelantaron a mi mente. Te odié. Te odié con tal fuerza que habría sido capaz de destruir la pared que se hallaba junto a mi mesa. No quise pensar. Mis dedos trazaron todos los caminos para construir una frase que hiciese temblar. Que te hundiera. Que te quemase hasta hacerte huir de este mundo en el que no quería verte. Me adelanté. Debí reflexionar antes. El anhelo de algo que perdí lo representabas tú al completo, sin censuras. Cuando lo comprendí ya era tarde. Cuando la historia de tu vida entera, sin fragmentos, llegó a mis manos en forma de reclamación de esa gente que te quiere, me arrepentí. No debí convertirme en lo que nunca quise ser. Pero... ¡maldita sea! Estos celos y esta ira que recorrieron mi sangre cuando te oí por primera vez... cuando vi esa cara que me pareció forzada, sin ninguna sinceridad en su gesto. ¡Ay! Qué cosas trae la vida.

 Joven, sigue adelante. Mi mente fría sabe comprender ahora el dolor que expresaba tu cara. Ahora sé distinguir los matices de esa voz que pedía a gritos paz, y que en mí, desencadenaron equívocamente el infierno.


Firmado "Un muchacho que no entendió y probablemente, siga sin entender del todo"

jueves, 23 de agosto de 2012

Acertada


Ahora sé que si te lo dice el corazón, vas a estar acertado. 



Que hay que superar la trampa de la cobardía,



pese a que te enrede con sus manos y te impida alzar la mirada.



Que tu subconsciente puede ver más allá de una faceta 


y que, mientras el tiempo espera proporcionarte carcajadas al abrir 


los ojos, 


tu alma te sorprenderá con una coraza que tu mente no habría podido construir.