viernes, 28 de febrero de 2014

La decadencia de las Moiras.

La penumbra llega demente, tibia y perpetua a la sala. Se desliza con parsimonia y otea la Nada. Exhala. Alza la mirada y proclama: "rebelados ante el fin de la luz o he aquí mi trono, he aquí mi legado, he aquí mi imperio." Eleva su copa en un brindis incompleto y la vuelca. La sangre serpentea sobre el mármol blanco de una gran escalinata. Qué grotesco. Qué desafiante. Ese fue el momento exacto en el que sentí la presencia de La Muerte.


1 comentario:

  1. Me encantó. Directo. Una imagen que se me quedará. Muchas gracias =)

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