sábado, 12 de marzo de 2016

La Ola.

En La Red, jamás eres un individuo. No eres una sola persona tecleando con una rabia incomprensible y haciendo sangre. Estás en La Ola.

La Ola es el conjunto que forman todos los humanos que consumen Internet. Para los que ofrecen un contenido, es un abanico de seres humanos que vienen y van. A veces los más asiduos a comentar o a compartir publicaciones empiezan a adquirir una tonalidad propia, distinguible, mientras que el resto de los integrantes de esta masa continúan siendo un conglomerado de entes.

Para nosotros tú no eres tú. No tienes rostro, ni apariencia. Sólo tienes palabras. Palabras que se suman a otras palabras y forman opiniones y juicios que nos llegan en manada. Tu insulto no es independiente. No es sólo un "ojalá no hubieras nacido" entre muchos halagos. Es una agresión verbal que se suma a otras muchas críticas y blasfemias, y a los gritos hirientes que profiere la gente tras su tranquilo anonimato. Es un grano de arena que hace más alta una montaña de dolor.

No eres tú sólo. Si lo fueras, quizás no importaría tanto, pues evidentemente se camuflaría entre la bondad y el cariño de muchos otros pero, ¿qué ocurre cuando tu caballo se une a todos los caballos que existen? Una estampida. Imagina cómo vuela un rumor, una mentira, entre todos los que tienen acceso a Internet. Porque tú estás ahí aislado, en tu cuarto frente al ordenador pero, ten presente que La Red es un mundo entero. Es una puerta a la civilización.

¿Qué ocurre cuando una carta es enviada por muchos mensajeros a la vez? Mira tus contactos en las redes sociales e imagina que cada uno de ellos compartiera una frase tuya. Todo se vuelve exponencial. Imagina un tsunami que se desliza en todas las direcciones. Imagina que cuando toca tierra tiene que dar la vuelta. Siempre, siempre... llega al creador de contenido amplificado. Tu pequeña gota de bilis se une al resto y forma La Ola. Una Ola de odio mucho más grande de lo que en principio podías imaginar.  La Ola que ha destruido a muchos y provocado que miles de personas de nuestra generación se miren al espejo y se pregunten... ¿será verdad? ¿Así me ven o así soy?

Entended que a veces terminemos por sentir que nos estamos ahogando en este pequeño cuarto, también a solas, frente a nuestro propio ordenador. Sí, exactamente como tú ahora mismo, mientras me lees, e igual que todos los que se sumaran a las nuevas Olas que vayan a crearse. Míranos. Dos iguales con una diferencia abismal. A ti... a ti las gotas siempre te lloverán de una en una.

#GarabatolvidadoConVoz https://www.youtube.com/watch?v=Paf3bYnhoW0


lunes, 29 de febrero de 2016

Bisiesto

Hoy hay un día de más 
en un mes de menos
en una vida corta 
sumergida en una historia larga.


jueves, 25 de febrero de 2016

Una visión.



Se cierne el silencio
sobre las aguas heladas.

Un riachuelo carmín cubrirá
 la cumbre de la montaña.


miércoles, 27 de enero de 2016

Carroña.

Buscaba con avidez en donde no había que mirar. Atacaba incesante esa maraña de recuerdos que no importaban y los retorcía hasta que me parecía que tenían valor. Entonces preguntaba. Obtenía negaciones y una mano moviéndose frente a mí con despreocupación. No me daba por vencida. Retomaba cada palabra, cada nombre, y los regaba y los sacudía hasta que soltaban chispas. Navegaba por historias a medio hacer y las completaba con piezas imaginarias. Azuzaba mi interior para que se ennegreciese. Me consumía a conciencia. Qué tonta. Me preguntaba por qué no paraba de pisar cristales, pero no había respuesta. Quería ver los cimientos de cada casa y comprobar cuantas grietas quedaban. Provocar un derrumbe anónimo y reír sobre los escombros. Creía que la calma se obtenía con un puñado de verdades nacidas de un acecho silencioso. A medida que pasaba el tiempo, la realidad era que el ansia crecía y que cada nuevo escenario me carcomía y quería más y más. Cuando era consciente de mi agonía maldecía, pero era un camino sin marcha atrás. Las cadenas repiqueteaban a mis pies y, a veces, me acompañaban los fantasmas.

viernes, 1 de enero de 2016

2016.

Vaya. Ya es día uno. Seguro que el día uno del año que viene está en breves aquí. El tiempo es un descarado, siempre tomándonos el pelo. A veces me aferraría a un clavo ardiendo con tal de estancarme en este presente. 

Soy feliz, estoy en la edad perfecta para mirarme al espejo y decir "soy joven pero no una niña", y aún no he rozado el punto de no retorno donde toca buscarse la vida o morirte de asco. Da un poco de miedo ver a esos amigos tuyos, que llevan toda la vida saliendo, a los que de pronto les suena el reloj con las campanas de "PROMETIDOS". ¡¿Qué?! Parad, parad. Deteneos. ¿Aún no he terminado la carrera y ya pretendéis que me ponga a sentar la cabeza o qué? Desde luego... qué prisas. Con lo bien que se está aquí en mi burbuja. A mí dejadme en paz unos años más. Nada de planear como si se me escapara la vida. ¿Qué son veinte años? Aún me queda la vida entera que ya he vivido para que empiecen los "se te ha pasado el arroz". ¡MI VIDA ENTERA! ¡VIVIR DOS VECES LO YA VIVIDO! 

Con esto simplemente quiero deciros que sí, feliz 2016 blablablá. Muchos proyectos nuevos como todos los años. Nuevas aspiraciones. Pero podéis iros a la mierda. Apagaré todos los dispositivos que marquen horas y días si es necesario. Todavía nos queda mucho camino y, al menos yo, lo andaré con calma aunque termine pareciéndome corto. Vosotros podéis ir pintándoos canas si queréis, que a mí para estancarme en el sofá y ver telenovelas... me queda todavía un rato.

viernes, 2 de octubre de 2015

Retorno.

Ojalá aves migratorias.
Ojalá mustio el Sur, Norte, Este y Oeste.
Ojalá el fin en el origen.
El último en el primero.
Ojalá
un
bis.




lunes, 21 de septiembre de 2015

Uróboros.

¿Y si no lo pienso? 
¿Y si dejo que la marea me arrastre a una playa? 
Llevo años meciéndome en un oleaje tranquilo y, de pronto, el agua me ahoga. 
Ya no sé si quiero volver a las olas o quedarme varada.

¿Y si no lo pienso?
¿Y si dejo que la marea me arrastre a una playa? 
Que me lleve la corriente... hasta donde quiera que vaya.

sábado, 29 de agosto de 2015

El objetivo.

-Pienso que estaba un poco borracha. Ella no suele beber, créeme. Con una copa ya está contando chistes malos y haciendo el ridículo cuando suena una canción famosa. Si no estaba con el alcohol ya en vena o se había esnifado algo, no me lo explico, de verdad tía. Estaba con nosotros y de pronto, se fue directa hacia el camarero y le dijo que era un hijo de puta. Así, tal cual te lo cuento. Dio un golpe sobre la barra con el vaso ya vacío y lo gritó: "¡ERES UN HIJO DE PUTA!".

>>Sí, sí. No me mires así... Todos se quedaron sorprendidos.  El camarero miraba a todas partes con los ojos como platos. Los que estábamos en la fiesta fingimos que no pasaba nada. Ya sabes, no se ve todos los días a alguien haciendo una locura como esa, pero tampoco queríamos problemas. Por poco no la sacan fuera del local por alborotadora. Claro que después lo comprendí todo. Lo entendí TOOOOODO hermana. Mientras la gente se giraba desentendiéndose, yo seguía observándoles, perpleja. Entonces el camarero miró a los lados y, cuando creyó que nadie le veía, sonrió y le tendió una servilleta con un número escrito a boli. Vaya perra. Esa sí que sabe hacer apuestas.

lunes, 24 de agosto de 2015

Carnaza.

- Lo dejo.

- ¿Cómo que lo dejas?

- No quiero actuar más.

- Sales a escena en media hora.

Me encogí de hombros y le sostuve la mirada. Ella gruñó. No dijo nada, lo que evidenció que había conseguido cabrear a una persona en menos de un minuto. Se inclinó en su mesa y buscó en los cajones. Me plantó mi contrato en la cara.

- Aquí te comprometiste a ello.

- Me descomprometo.

- Eso no es posible.

- Mire... usted no lo entiende. Esto me consume. No puedo seguir, yo... - el deslizar de su silla me interrumpió.

- Ven conmigo - y salió de la sala.

Caminamos hasta atravesar despachos, salas de reunión y camerinos. De pronto me encontré entre cajas, entre dos de esas cortinas inmensas que guardan los laterales de los escenarios. Me tomó del hombro y me hizo inclinarme hasta asomarme. En la parte de atrás, me vi a mí misma proyectada en varias imágenes de diferentes etapas de mi vida. Al frente, miles de fans vitoreaban, esperando con ansia que empezara el espectáculo.

- Todas esas personas, caras pintadas, camisetas con tu nombre, pancartas en mano, han pagado por estar aquí y te aguardan. Son tu público. Te esperan.

- No me esperan a mí. Esperan cosas de mí.

- Todo el mundo espera cosas de ti, pero un público siempre viene a disfrutar, no a juzgarte.

- Eso es lo que cree... - sonreí triste- pero el más mínimo error te lleva de la cima al infierno.

- Solo son humanos, chiquilla- susurró mientras admiraba a la multitud, pero donde ella veía caras entusiasmadas, yo solo atisbaba las fauces de miles de cocodrilos esperando el mínimo despiste para dejar de sonreír.

domingo, 16 de agosto de 2015

Hum

Decían que iba a nublarse, y los pájaros susurraban.

Decían que iba a nublarse, y los árboles temblaban.

Decían que iba a nublarse, y las aguas helaban.

Decían que iba a nublarse y los cielos, de pronto... lloraban.

#GarabatolvidadoConVoz: https://www.youtube.com/watch?v=ev0JJYzJIk8

sábado, 8 de agosto de 2015

Inalterable.

Sentada en una esquina de la cama, pensé que si me concentraba podría llegar a alguna conclusión. Permanecía quieta, con los ojos fijos en la nada, para contrarrestar el caos que me rodeaba. Los pensamientos que me taladraban la mente tenían sus consecuencias. Les planté cara. Mi corazón iba demasiado deprisa para no estar haciendo nada. Intenté respirar con normalidad. Ordené a mi cuerpo que parase de temblar, pero la ansiedad tiene llaves de las que nadie sospecha. Cuando el oxígeno se da demasiada prisa en visitar los pulmones, el mareo repta por tu columna y te agita las ideas. El bombeo de la sangre ruge. Notas la inclinación de tus piernas, preparadas para ayudarte a huir, y también la garganta tensa para hacer más fácil que pidas ayuda. El ataque era fuerte, pero esa vez no me moví. Podía visualizar mi interior como un bosque siendo agitado por el aire frío. Como el suelo recibiendo rocas que caen por la ladera. Como el temblor que produce un tsunami al llegar a la playa. Dejé que me golpeara con todas sus fuerzas. Ni siquiera grité. Lo recibí una y otra vez sin apartarme y, al cabo de incontables días de enfrentarme a él, dejé de temerlo. Comprendí que siempre sobreviviría.

#GarabatolvidadoConVoz: https://www.youtube.com/watch?v=XTFpjfdgzj4

El Test de Rorschach

Naufragio de tinta roja en mis dedos.  


Gotas carmesí sobre el mantel blanco, clamando victoria.

Dibujos densos como lava, cabalgan mesa abajo y rugen. 



Aúllan como el cadáver que pende de la lámpara que nos alumbra.