miércoles, 14 de marzo de 2018

La tendencia.

Y cualquier paso nuevo que das, acaba en lágrimas incrédulas.
Y te piden perdón.
Y tú ríes mientras lloras y niegas, y te llevas las manos a la cabeza.
"No lo entiendes".

miércoles, 7 de marzo de 2018

Huelga feminista. 8 de Marzo.

Mañana voy por mujeres como Christina Grimmie*. No puedo olvidar.

Voy por mí misma. Porque estoy agotada de tener miedo. De no poder sentirme segura en casi ningún sitio. De que un "no me toques" nunca sea suficiente.

Voy por las chicas que conozco y las que no conozco, de cualquier raza, creencia y país. Para que jamás se sientan menos y dejen sueños atrás por las obligaciones impuestas.

Voy también por un hombre. Mi padre, que no tiene por qué quedarse despierto de noche y preguntarse cada día si llegaré a casa o no, ni asegurarse de que me acompañan hasta la parada del autobús, hasta mi puerta, hasta un lugar seguro.

Pero también voy por mis amigos, los que siempre SIEMPRE se han comportado con infinito respeto y amor, los que me han tratado como a una igual sin tener que explicarles nada, pero de los que desgraciadamente, muchas mujeres tendrán miedo casi por inercia.

Voy porque es una lucha justa. Porque mi vídeo "Baches cansados" es una realidad que vivimos miles de mujeres cada día. Porque no estoy aquí por un regalo, por mi cuerpo ni mi cara. He llegado hasta el día de hoy con mi esfuerzo. Sobreviviendo. 

Y me lo merezco.

*He hablado poco en mis redes de lo mucho que admiraba a esta chica. Creo que es hora de hacer un pequeño vídeo explicando algunas cosas sobre la búsqueda de la igualdad y sobre lo que Christina significó para mí a lo largo de mis primeros años en Youtube. Para quien no sepa quién es, era una de las mejores artistas que compartían contenido musical en la plataforma. Tenía mi edad. Crecimos juntas. El 10 de Junio de 2016, Kevin James Loibl, un hombre obsesionado con Christina, la mató a sangre fría con 5 disparos mientras firmaba autógrafos tras un concierto en Orlando. Ella había por fin alcanzado sus sueños, y la violencia machista se lo arrebató todo en un segundo. Jamás me olvidaré de ella y de su voz.

miércoles, 28 de febrero de 2018

El pozo sin fondo.

Qué cuesta abajo tan interesante y tan eterna.
A lo mejor me tiro rodando, descubro dónde está el final... 
y a ver si así puedo comenzar a subir de una maldita vez.


sábado, 24 de febrero de 2018

Páginas.

Y coge las maletas y sale por la puerta silenciosa, con la noche lamiendo sus huellas. Cierra tras de sí y llega a tocar la pequeña puerta de la valla antes de escuchar su voz.

- ¿A dónde vas?

Se queda quieta. sonría triste, pero no se da la vuelta. Su mano se cierra segura sobre el pomo y la verja chirría. No dice nada.

- Sabes que no puedes ir a ningún lado.

Le mira con calma, porque está por fin tranquila, porque ya no va a estorbar más.

- Gracias por todo. Sé muy feliz - sonríe levemente y se despide con un gesto de cabeza.

El camino es pedregoso y las ruedas de la maleta traquetean mientras la arrastra. Pesa. Cuanto más avanza más cuesta guiarla. Pesa cada vez más. Suspira y la suelta. Se quita con tensión el bolso y el abrigo. Los zapatos. A penas hay luz, pero la presión vuelve a agobiarla. Lo tira todo y de pronto la rabia vuelve y patea las cosas. Las aleja de sí. Se queda en medio del camino con los brazos a los lados del cuerpo, parada, descalza. Alza la mirada buscando un poco de luz.

La casa está lejos y, sin embargo, él sigue en la puerta. Se miran. Pero todo se ha vuelto de papel. Todo son hojas una detrás de otra, formando ventanas, ladrillos y tejado. Cimientos de papel, columnas de papel, miles de hojas que serán esparcidas por el viento y que comenzarán a construir, poco a poco, casas que, desgraciadamente, ya no serán suyas.

miércoles, 21 de febrero de 2018

sábado, 17 de febrero de 2018

Distráete

Y cuando ya no queda nadie, y no hay luces en las ventanas, y no hay pisadas sobre la tarima, y no hay gritos, alarmas, motores o risas, mira al rededor y suspira. Se le viene encima la realidad en ese silencio tan opaco, que aumenta la gravedad. Contiene el aliento y encuentra resistencia al tragar, y su atención se fija sin quererlo en su interior, en su estado de ánimo, en sus anhelos y en sus miedos. Trata de encontrar un camino de huida, pero todo se torna más oscuro, porque cuando ya no puedes fijar la mente en algún humano que casualmente está contigo en el vagón del metro, en la acera de camino a casa, en la cola del café, entonces es cuando te tienes que enfrentar a ti mismo.

No todos estamos preparados para hacerlo. Esa joven que se sienta en el suelo y al cabo de dos minutos termina tumbada sobre él, comienza tanteando el presente, pero no se queda ahí. Empieza a bucear por su realidad inmediata y termina ampliando su análisis. Y entonces llega el agobio, el mal cuerpo, las nauseas. Y ya no percibe sólo su situación. Encuentra los rotos de las historias de su alrededor. Visualiza las cosas que están mal. Porque tienen que estar mal. ¿Verdad? Y tiene que hacer algo. Se desespera. Hay cosas que no deberían ser así. ¿Por qué no hay nada en su sitio? De pronto ha retomado una historia del pasado que claramente se escribió mal, y que siguió un camino que no debía de ser el correcto. Se tensa. Tiene que hacer algo. No es justo. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Quién mueve los hilos? La vía para solucionarlo existe pero es escabrosa. ¿Si elige esa opción puede arreglarlo? ¿Y si dice esas palabras que...? ¿Y si...? Todo está mal. Mal. Mal. Mal. El puzzle no encaja, mierda, joder ¡¿qué se supone que deb...?!

Silencio.

Algún reloj en un cajón está haciendo ruido y no se ha dado cuenta. Gira la cabeza. Quizás viene del piso de abajo. Mira al techo. En el suelo se está bien. La lámpara no alumbra mucho. El techo tiene una mancha de la pintura que corresponde a la pared. Suspira. Roza con las yemas la tarima. Hay pequeños huecos. Quizás se cayó algo aquí, o los tacones de mamá rayaron el suelo. El cuadro de la pared está torcido. Hace tiempo que no ve a esa chica de la foto. Se toca el pelo. Debería cortárselo.

Silencio.

Los engranajes invisibles chirrían, pero los ignora. Aunque no haya humanos en esa habitación, a veces se distrae con las cosas pequeñas. Porque ya se sabe de memoria las vías de escape. Porque si no consigue frenar a tiempo los trenes, unos se chocan con otros.

Silencio.

Algo duele.
Pero como está siempre ahí se termina acostumbrando.
Se incorpora y coge un libro.
Distráete.
Y las primeras palabras que lee hacen suficiente ruido.


lunes, 22 de enero de 2018

Little wish

Que me pueda saltar ocho capítulos hasta el final de esta trama, y que cuando le dé a "play" tenga amnesia.

viernes, 19 de enero de 2018

Anestesia

Una tregua para siempre. Misericordia para los heridos y tiritas para los que están solos. Nos cogen la mano y cantan una nana, y por dentro nunca dormimos, sino que esquivamos balas. El rezo de un desconocido y un caldo caliente para el frío, pero el amén no funciona y el frío es perpetuo. Bandera blanca.




#GarabatolvidadoConVoz: https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=xT3ZX57n4AA

jueves, 18 de enero de 2018

Toxicidad.

Y cuando me tumbé en la hierba con los brazos extendidos, 
creé un ángel de cenizas en un campo verde.

domingo, 14 de enero de 2018

viernes, 12 de enero de 2018

La personificación de un sentimiento

- Hablemos claro- me dice mientras junta las manos frente a los labios y se inclina sobre la mesa que nos separa.

"Tan directo como siempre" pienso, mientras le sostengo la mirada sin mostrar un ápice de emoción en el rostro. Llevamos media hora sentados uno frente al otro, comiendo en silencio, midiéndonos... sabía que aquella batalla tenía que acabar tarde o temprano y, como era de suponer, no había sido yo la que me había dado por vencida. En cuanto él lanzó su servilleta sobre la mesa, supe que había ganado el primer asalto. Me limpié la boca con educación y doblé la tela con parsimonia, dejándola al lado de una copa de vino intacta. Sabía que esas cosas le irritaban. Mi calma, mis gestos mecánicos... mi máscara.

- Voy a estar aquí para siempre. Pisándote los talones, acechando. Cuando creas que me he ido, apareceré ahí, en tu mente, en tu corazón. - me señala y su dedo me sentencia. Comienza a elevar el tono, aun firme, calculador, gélido-. Cuando respires y notes agujas seré yo. Cuando finjas delante de otros que no existo me estarás sintiendo, muy frío, en las manos. No puedes escapar de mí.

Miro sus labios apretados, sus ojos negros, sus manos arrugando el mantel. No digo nada. No entiendo por qué el cristal de las copas no se resquebraja. Tengo que aguantar. Ladeo la cabeza mientras deslizo la mirada por su traje, la corbata perfectamente anudada, la flor marchita en el bolsillo. Me pregunto si alguien más puede verlo. Golpea con furia la mesa y me yergo en la silla.

- ¡¿CREES QUE PUEDES IGNORARME?! Esto no es nada, ¿me oyes? No sabes hasta dónde puedo llegar - se levanta como un resorte y barre los platos con el brazo. Todo estalla contra el suelo. Casi a punto de rozarme la cara, baja el tono hasta crear un susurro envenenado -. ¡REACCIONA! Jamás podrás huir, porque estoy atado a ti, porque sin mí no eres. Nunca has sido.

Y noto que se apartaba de mí, y logro enfocar la vista hasta las puertas del local, que giran pese a estar vacías. Me quedo petrificada un instante, pero de pronto ya está aquí. Me encojo sobre mí misma y saco las manos de debajo de la mesa, temblorosas. Con la frente apoyada en el mantel teñido por el vino, me permito respirar. Sé que tiene razón, y que nunca podré hacer nada al respecto.


martes, 9 de enero de 2018