Cuando me miré al espejo, no hubo seña alguna de reconocimiento en mi rostro y, por un instante, pensé que me había perdido por completo. Me dije: ¿y si he cambiado tanto que ya no sé ni quien soy, ni dónde estoy, ni el rumbo que he tomado? Entonces me vi impulsada a hacer algo totalmente absurdo. Pegué la oreja al espejo y... sí. Allí, donde yo me buscaba, percibí un murmullo que fue reconocido por mi subconsciente como un latido. Más concretamente como MIS latidos, los que me daban vida... y me encontré de nuevo.
miércoles, 9 de octubre de 2013
miércoles, 2 de octubre de 2013
El Hada de las Palabras
El Hada de las Palabras perfecciona sus poemas escuchando a los hombres, pero cuando quiere unir dos almas susurra con malicia unos cristalinos versos en sus oídos. Los manipula y les hace pensar que el azar ha puesto las mismas palabras en sus mentes, en individuos lejanos e incompatibles. Que por ende, creatividad tan brillante debe realizar el camino formando una sola esencia. Así se crea el destino. Surge de un engaño tan vil que ni las propias hadas podrían haberlo ideado.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Viñeta de horror.
Cuando pienso en ello solo oigo un pitido agudo. Me veo desde fuera y ahí estoy yo, sola y quieta en la oscuridad de una habitación, iluminada por un péndulo luminoso que no es otra cosa que una zumbante bombilla vieja. Mis rasgos en blanco y negro de pronto se contraen. A cámara lenta mis brazos se levantan y cubren mis orejas mientras que mis ojos se cierran poco a poco. Los párpados se aprietan y al hacerlo, mi frente se arruga también. Mi boca se abre y aunque no se oye, se sobreentiende un grito desgarrador. Después dejo de verme a mi misma, porque la imagen se vuelve borrosa. Quizás estoy llorando. Los latidos de mi corazón, en marcha fúnebre, aún retumban en la habitación, haciendo que los pies de esta espectadora tiemblen bajo unas piernas que ya no quieren sostener un cuerpo vacío.
domingo, 22 de septiembre de 2013
¿Qué eres en verdad? Solo tú lo sabrás.
Oculta, miente, daña y luego llora
La verdad te carcome
Y luego te mata
jueves, 12 de septiembre de 2013
Habitaré lo inhabitable.
Nosotros escribimos una historia hace tiempo. ¿Mucho o poco? Eso es relativo. Tal vez la hayas difuminado y ni siquiera la recuerdes en todo su esplendor. La gente suele comentar que destruir es mucho más fácil que crear. Lo que nadie me dijo nunca es que luchar contra la destrucción te va consumiendo poco a poco hasta que al final, todo lo que quieres mantener, se hace polvo. Supongo que es la historia del mundo. Todo se reinventa y, algunas cosas, se reciclan. Dentro de unos meses comenzaré a atragantarme con el humo de nuestra hoguera contaminada. El paraje que plantamos... quién sabe. Digo yo que se consumirá también y se volverá un desierto. Como todo. Todo lo que alguna vez quise... en lo que tuve fe. Solo espero que mientras te vea alejarte sin mirar atrás, las cenizas que vayas dejando brillen para indicarme la salida a mí también. Si no es así, sino logro huir... me quedaré aquí atrapada. Pero todos sabemos que terminaré reconstruyendo este mundo nuestro. Y lo haré yo sola. Y habitaré lo inhabitable. Por los dos.
domingo, 11 de agosto de 2013
Principios afectados.
No puedo oír música de discoteca sin alterarme. Tampoco observar cómo ellas se arreglan para la ocasión, sabiendo o ignorando, que ellos las buscarán para satisfacer su ansiedad. Unas creerán que han encontrado un príncipe azul que las colmará de atención al menos por unas horas. Otras saben lo que han venido a hacer allí y no les importará. De esas no me preocupo, solo me dan pena. Pero la otra cara de la moneda está plagada de inocencia, y es una cara que se termina oxidando. Y la oxidáis vosotros.
Gracias a todos los que colaboráis con esto, no puedo quedarme de público. La carga de conciencia me pesa por ellos. Por ellas. Me incita a buscar una solución. ¿A caso estoy rota? ¿A caso debería desear estar allí? ¿Pelearme por un hueco entre las manos de un desconocido? No. Me niego. Los que estáis rotos sois vosotros. Por eso huyo. Porque no os puedo reparar.
Gracias a todos los que colaboráis con esto, no puedo quedarme de público. La carga de conciencia me pesa por ellos. Por ellas. Me incita a buscar una solución. ¿A caso estoy rota? ¿A caso debería desear estar allí? ¿Pelearme por un hueco entre las manos de un desconocido? No. Me niego. Los que estáis rotos sois vosotros. Por eso huyo. Porque no os puedo reparar.
domingo, 21 de julio de 2013
Lo que oculta la verdad.
Hoy estoy reflexionando. Al final incluso me he enfadado por no llegar a entenderlo. ¿Se puede ser totalmente sincero, pero hacer que la gente, aun así, no te vea? Y no me refiero al mero trámite de ponerse unas gafas. Me refiero al interior. Desde luego hay veces que dan ganas de pegarse cabezazos contra la mesa. ¿Para qué contar la verdad si, de lo tercos y desconfiados que somos, incluso teniendo la certeza frente a los ojos, no vamos a creer que eso sea todo?
Mirad. Si queréis conocerme, aquí estoy. Estoy totalmente expuesta. Si estoy seria es porque estoy pensando, no hay segundas ni terceras caretas. No soy una chica risueña cada segundo de mi vida. Si me rio no lo hago por halagarte. Si os suplico "quedaros un rato más", no es por haceros sentir bien, sino porque me encantaría que lo hicierais. Si no queréis quedaros, no voy a suplicaros más, porque respeto las decisiones del resto. No hay dobleces. Si bien es cierto que muchas veces callo, es por un buen motivo. La mayoría de ellas lo hago porque no me gusta hablar cuando no sé si lo que voy a pronunciar es la realidad. La inseguridad y las dudas entorpecen la verdad a veces. Pero eso, muchos, ya lo sabéis.
Cuando digo que aquí estoy para que me conozcáis, no significa que vayáis a venir a bañaros en un mar de claridad. No soy fácil. No soy normal. No soy predecible. Cometo muchos errores tontos por mi afán de hacer las cosas bien. De nuevo, estoy siendo sincera. Pese a esto ya habrá alguno que dirá: "¡Joder! ¡Esta tía se cree superior al resto!" Simplemente estoy avisándolo. No soy una constante. Si ni yo misma me reconozco a veces, si ni siquiera tengo tiempo para comprender mis emociones y ordenarlas... si no puedo elegir con tranquilidad ninguna opción porque mi personalidad no se decanta por ninguna, ¿qué puedo esperar que sepáis vosotros de mí? ¿Puedo aguardar a alguien que realmente se adelante a mis acciones? ¿Deseos? ¿Mis peores momentos?
Pues por todo lo que he insinuado arriba: no, no soy una persona de gentes. Temo por aquel que trate de encontrarme en las profundidades de lo que me voy convirtiendo. Cada vez que alguien intenta averiguar más sobre mí y yo trato de no estropearlo, no funciona. Si no hago nada, parece que todos se vuelven locos y dispersos a mi alrededor. Todo se torna enredado de pronto, de un día para otro incluso. Así que finalmente dejaré de estar expuesta. Las corazas son muy útiles. Dejan que te vean solo hasta un punto crítico y límite... ese que si atraviesas ya no hay marcha atrás porque te arrastra hacia las personas.
A día de hoy admito que me he plantado. No quiero repetir esto. "Hasta aquí hemos llegado".
Corazón de piedra.
Mirad. Si queréis conocerme, aquí estoy. Estoy totalmente expuesta. Si estoy seria es porque estoy pensando, no hay segundas ni terceras caretas. No soy una chica risueña cada segundo de mi vida. Si me rio no lo hago por halagarte. Si os suplico "quedaros un rato más", no es por haceros sentir bien, sino porque me encantaría que lo hicierais. Si no queréis quedaros, no voy a suplicaros más, porque respeto las decisiones del resto. No hay dobleces. Si bien es cierto que muchas veces callo, es por un buen motivo. La mayoría de ellas lo hago porque no me gusta hablar cuando no sé si lo que voy a pronunciar es la realidad. La inseguridad y las dudas entorpecen la verdad a veces. Pero eso, muchos, ya lo sabéis.
Cuando digo que aquí estoy para que me conozcáis, no significa que vayáis a venir a bañaros en un mar de claridad. No soy fácil. No soy normal. No soy predecible. Cometo muchos errores tontos por mi afán de hacer las cosas bien. De nuevo, estoy siendo sincera. Pese a esto ya habrá alguno que dirá: "¡Joder! ¡Esta tía se cree superior al resto!" Simplemente estoy avisándolo. No soy una constante. Si ni yo misma me reconozco a veces, si ni siquiera tengo tiempo para comprender mis emociones y ordenarlas... si no puedo elegir con tranquilidad ninguna opción porque mi personalidad no se decanta por ninguna, ¿qué puedo esperar que sepáis vosotros de mí? ¿Puedo aguardar a alguien que realmente se adelante a mis acciones? ¿Deseos? ¿Mis peores momentos?
Pues por todo lo que he insinuado arriba: no, no soy una persona de gentes. Temo por aquel que trate de encontrarme en las profundidades de lo que me voy convirtiendo. Cada vez que alguien intenta averiguar más sobre mí y yo trato de no estropearlo, no funciona. Si no hago nada, parece que todos se vuelven locos y dispersos a mi alrededor. Todo se torna enredado de pronto, de un día para otro incluso. Así que finalmente dejaré de estar expuesta. Las corazas son muy útiles. Dejan que te vean solo hasta un punto crítico y límite... ese que si atraviesas ya no hay marcha atrás porque te arrastra hacia las personas.
A día de hoy admito que me he plantado. No quiero repetir esto. "Hasta aquí hemos llegado".
Corazón de piedra.
miércoles, 17 de julio de 2013
Cuando lo veo venir.
Golpeará mi puño la mesa en la que escribo, se manchará de la tinta que nace de mis venas y la fuerza del mismo golpe retorcerá la tierra. La irá nacerá de las semillas de la decepción y cubrirá mi existencia hasta que sus espinosas enredaderas me ahoguen... porque callaré. Callaré por el bien de los más cercanos, por la fe en los hombres. Morderé mi propia carne para hacer que las palabras regresen a mis tripas, aunque después las retuerzan. Podría alzar la mano contra ti y mancillar tu rostro hasta que atendieras a razones, pero no sería yo, maldita sea. No sería yo. Y lo peor de todo es que sé, que si no lo hago, tampoco tú serás tú mismo. ¿Nos entendemos? Tu soledad te arrastrará a un pasado del que te alejé hace tiempo mientras me hería las manos. Y ahora que estás desamparado porque no puedo sostenerte dime, ¿qué eliges? Sigue mis pasos, te grito, síguelos o nos haremos daño. Mis manos perecerán tratando de tejer una tela que amortigüe tu caída. Mi desespero helará mi alma y tenebrosa, vagará hasta la expiación que da la muerte.
sábado, 22 de junio de 2013
Vivencias que fueron y son.
Cuando era más joven, tenía un blog que poca gente conocía. Normalmente explicaba las cosas que me iban sucediendo. Todos mis sentimientos, tal y como me atravesaban los huesos, están ahí plasmados con más o menos calidad. A lo largo de esta etapa adulta en la que estoy entrando, muchísima gente ha pretendido descalificar algunas de mis vivencias. "Te afectó tanto porque eras pequeña", "cuando te vuelvas a sentir así te darás cuenta de que no hay que darle tanta importancia". A veces me tengo que morder la lengua cuando lo que quiero intentar es que me escuchen, y que entiendan que cuando ellos tenían 14 años y jugaban con coches yo intentaba descifrar el universo. Me he criado con adultos, crecí rápido. ¡Qué le iba a hacer! Sin embargo, cuando mantengo algunas conversaciones incluso yo dudo de mí misma. Digo: quizás, aunque la gente notara que para la edad que tenía era muy madura, la realidad es que no lo era.
El otro día entré en el blog que había escrito. No tengo palabras. Me encontré a mí misma y hallé una parte de mí que había enterrado. Pese a que en los inicios de las redes sociales tds skribíams assí d guay, muchísimas cosas de las que explicaba en aquellos tiempos las sigo pensando ahora. Los textos más cuidados de ortografía, podría hacerlos pasar por relatos escritos con mi actual experiencia. Parece que me he estancado, y sin embargo sigo creciendo. Por supuesto, no pude evitar una sonrisa triunfal cuando los sentimientos que plasmé, tan bien redactados, me impactaron hasta dejarme sin aire. Sentí, me apené, me deprimí, lloré, me carcajeé, porque todo lo sentía de una manera tan intensa que me volvía loca. No hay forma de que descalifiquéis mi pasado. Alba adolescente fue tal y como yo recordaba. Una chica normal que pensaba y sentía demasiado.
El otro día entré en el blog que había escrito. No tengo palabras. Me encontré a mí misma y hallé una parte de mí que había enterrado. Pese a que en los inicios de las redes sociales tds skribíams assí d guay, muchísimas cosas de las que explicaba en aquellos tiempos las sigo pensando ahora. Los textos más cuidados de ortografía, podría hacerlos pasar por relatos escritos con mi actual experiencia. Parece que me he estancado, y sin embargo sigo creciendo. Por supuesto, no pude evitar una sonrisa triunfal cuando los sentimientos que plasmé, tan bien redactados, me impactaron hasta dejarme sin aire. Sentí, me apené, me deprimí, lloré, me carcajeé, porque todo lo sentía de una manera tan intensa que me volvía loca. No hay forma de que descalifiquéis mi pasado. Alba adolescente fue tal y como yo recordaba. Una chica normal que pensaba y sentía demasiado.
jueves, 20 de junio de 2013
Declaración de intenciones.
No creo que sea muy difícil de comprender. Quiero libertad. Quiero atisbar el horizonte, decidir ir hacia él y que nadie me siga, ni tire el ancla de mi barco para que no llegue. No me apetece mirar los lugares y que de pronto me lleguen recuerdos de cosas que pudieron ser y no fueron. Me gusta sentarme en un sofá cerca del sol y leer un libro sin que mi móvil suene. Adoro dar un paseo, ir a clases y volver tranquilamente en el autobús sin hablar con nadie. Me encanta decidir qué voy a hacer durante el día, no que me lo organicen. Cuando suena la música quiero bailar y gritar la letra sin que nadie me de un codazo y me diga: "Eh, que nos están mirando". Quiero mirar a un chico y soñar con que sea un personaje de mis libros. Me gusta sentir y no pensar que está mal. Que está mal percibir la belleza de otras personas, que está mal sentirse deseada, que está mal girarse de vez en cuando y decir "echo de menos lo que perdí". Odio que todo el mundo vaya de frente y olvide lo de atrás. Me enerva que parezca un pecado tener dudas, porque soy la persona más insegura del planeta y joder, que me apetece pensar las cosas y decir "me equivoqué". No pienso estar condicionada. No quiero decirte que me caes bien cuando eres odioso. No me da la gana seguirte en twitter y aceptarte en mis redes sociales porque te he visto unas cuantas veces durante un año. Me gusta pensar y saber que no le debo nada a nadie, porque lo que se me ha dado se ha entregado con toda la buena voluntad del mundo. Quiero enamorarme, llorar, sufrir. No quiero condiciones. Quiero crecer. No me gusta decidir qué tengo que hacer porque el futuro se me eche encima. Solo... solo me necesito a mí misma ahora mismo. Sin dar explicaciones. Sin censuras. Solo quiero vivir sin miedo a decir algo que pueda herir a todo el mundo. Odio que se cuelguen de mí, que se creen tales dependencias que una no pueda ser sincera y decir: hoy no puedo verte, hoy no me apetece hablar contigo. Parece que estamos obligados a corresponder a todo, y ese es el problema. Yo quiero ayudar sin que se me obligue. De por sí me sale solo tender la mano cuando alguien se ha caído. Te abrazaré cuando estés triste, pero por favor. No me atosiguéis, no pretendáis saber dónde estoy, qué como y a qué hora me acuesto. No me controléis. Soy independiente y me gusta estar a este lado del espejo, en mi mundo. Parece que todo el mundo quiere invadir al resto de personas, como si se fueran a ahogar en un vaso de agua si no hay nadie cerca.
Quiero que la gente entienda que aunque ellos no quieran tener un espacio propio, yo sí. Respeto que no queráis sentaros un momento en silencio y reflexionar, o simplemente salir a pasear en soledad. Me siento totalmente atada de pies y manos con la actitud de la gente hacia los que consideran amigos, parejas o conocidos, como si hacer lo que debería surgir, salir de nosotros... fuera una obligación.
Quiero que la gente entienda que aunque ellos no quieran tener un espacio propio, yo sí. Respeto que no queráis sentaros un momento en silencio y reflexionar, o simplemente salir a pasear en soledad. Me siento totalmente atada de pies y manos con la actitud de la gente hacia los que consideran amigos, parejas o conocidos, como si hacer lo que debería surgir, salir de nosotros... fuera una obligación.
No dejéis que un gesto bonito, una llamada inesperada o un "¿estás bien?" se reciban porque vosotros lo habéis pedido. Dejad un poco de margen. Los que os quieren estarán ahí, pese a todo.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Cadencia
Te vi de lejos y parecías una bonita melodía.
Qué decepción cuando tú interior resultó ser un poco contemporáneo.
Intenté interpretarte y en un compás determinado mis dedos no pudieron seguir tu tempo. Iba demasiado rápido aunque, ¡no me rendí!
Te practiqué e intenté aprenderte de memoria.
Fallé.
Intenté interpretarte y en un compás determinado mis dedos no pudieron seguir tu tempo. Iba demasiado rápido aunque, ¡no me rendí!
Te practiqué e intenté aprenderte de memoria.
Fallé.
¡Qué más dará!
Siempre supe que tu acorde final no sería más que una amalgama chirriante de disonancias.
Tenías forma de Raphsodia y resultaste ser, tristemente...
RUIDO
lunes, 13 de mayo de 2013
Un poema tan asimétrico como su mensaje.
Qué agonía es esta de suponer.
De creer y no saber.
Qué vaivén de imágenes me trastocan ahora el alma.
¡Desgraciado temor!
Locura es esta confianza atrofiada,
que me martiriza las costillas.
Cómo duelen los pasos inciertos.
Una y otra vez me hicieron tropezar.
Abridme las puertas del cielo.
Quiero descubrir desde allá arriba la verdad.
Quitadme este velo invisible que me ciega
y arrancadme las alas sin más.
No contaré a nadie lo que vi.
Nadie debe saberlo jamás.
viernes, 10 de mayo de 2013
Paranoia.
Yo que sé. Me ha pillado desprevenida. Hacía tiempo que no sentía ese... ese desasosiego de hace un par de años. Quiero creer que estoy estresada por los exámenes y que el mundo se me ha venido encima en dos días al ver que no podía sostener todo a la vez. Pero quizás la realidad es que he estado metida en el corazón de piedra durante una larga temporada. Ayer pasaron cosas raras a mi alrededor. Me han despertado. Hoy ni siquiera he tenido clase, pero cuando he salido a la calle por motivos más tontos que nunca todo parecía cambiado. El olor de Madrid era idéntico al de otro lugar en un verano que ha traído a mi orilla una botella con sentimientos depresivos. No recuerdo por qué estuve triste ese verano. Fue hace demasiado tiempo. La cuestión es que ese olor era el mismo. Hacía sol, pero olía a lluvia y a sal. He enfocado los ojos hacia la gente y les he visto correr aquí y allá por obligación. Después me he sentado aquí a hacer tres trabajos de los cuales dos no los he terminado. ¿Por qué? Porque hoy todos mis sentidos están al 110%. No me centro. He vuelto a abrir esa puerta interdimensional que me permite centrarme en cosas cotidianas sin importar lo que ocurre alrededor. Escucho música, descubro letras, le doy vueltas a las cosas del presente y del pasado y miro más allá de mi nacimiento. Me pregunto por qué existo.
He escuchado dos canciones y me he puesto a llorar. He descubierto un grupo nuevo y me he puesto a leer tirada en la alfombra. Me he enamorado de autores que están muertos viendo estúpidas fotos en blanco y negro y después se me han aparecido frases depresivas perfectas para ser retwitteadas. Finalmente no he publicado ninguna, pero la creatividad ha llegado a mis dedos y aquí estoy.
Se me va el tiempo y sigo en un blog abandonado porque lo necesito. Así de simple. Ni siquiera estoy pensando lo que estoy escribiendo. Si alguien entendiera la avalancha que se me ha caído encima, me encadenaría hasta que me serenase. Sé que no voy a releer toda esta parrafada porque la borraré y me la comeré con patatas. Pues no señores. Aquí estoy, con el chip de escritura automática puesto escribiendo como una desquiciada.
Hoy es otro día raro. Mañana lo voy a pasar mal por no aprovechar esta última hora de la madrugada, pero simplemente, hoy no puedo seguir. Desconecto de todo arte que me evoque recuerdos. Las obligaciones no pueden tener el control de nuestra vida.
He escuchado dos canciones y me he puesto a llorar. He descubierto un grupo nuevo y me he puesto a leer tirada en la alfombra. Me he enamorado de autores que están muertos viendo estúpidas fotos en blanco y negro y después se me han aparecido frases depresivas perfectas para ser retwitteadas. Finalmente no he publicado ninguna, pero la creatividad ha llegado a mis dedos y aquí estoy.
Se me va el tiempo y sigo en un blog abandonado porque lo necesito. Así de simple. Ni siquiera estoy pensando lo que estoy escribiendo. Si alguien entendiera la avalancha que se me ha caído encima, me encadenaría hasta que me serenase. Sé que no voy a releer toda esta parrafada porque la borraré y me la comeré con patatas. Pues no señores. Aquí estoy, con el chip de escritura automática puesto escribiendo como una desquiciada.
Hoy es otro día raro. Mañana lo voy a pasar mal por no aprovechar esta última hora de la madrugada, pero simplemente, hoy no puedo seguir. Desconecto de todo arte que me evoque recuerdos. Las obligaciones no pueden tener el control de nuestra vida.
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