domingo, 18 de junio de 2023
Ragaire
martes, 13 de junio de 2023
Funámbulo
Lo que pisas no existe.
Levitas sobre la bruma que oculta bajo sus nubes
el suelo por el que realmente hay que caminar.
viernes, 2 de junio de 2023
Dadirri
Cogí aire como si fuese a hacer una inmersión profunda. Cogí aire y me zambullí en mí. Ese viaje se hacía solo unas pocas veces en toda una vida, supongo que por eso daba tanto miedo. ¿Quería nadar por todas partes? No. Estaba buscando una parte diminuta de mí, una que estaba sepultada y escondida desde hacía mucho tiempo.
Sentí que me sumergía y flotaba por el infinito. Tenía que conducir mi voluntad de forma precisa hasta guiarme y lograr posar los pies en un suelo tosco y lacerante. Una vez allí, abrí y cerré las manos. Me enfrenté a la penumbra con un aplomo que no sabía de dónde salía.
Unas diminutas ventanas dejaban pasar la luz hacia un pasillo eterno, tan infinito como pequeñas fuesen tus ganas de que acabase y te permitiera llegar a tu objetivo. Eso era todo. Cemento y luz. Aún así, yo llegué a la sala final a la primera. Todo mi enfoque estaba visualizando esa entrada. Suspiré antes de cruzar el umbral, entorné la puerta y avancé hacia una esquina. No enfoqué al pequeño bulto que había allí. Sólo me arrodillé ante él y me miré las manos, jugando con mis anillos.
- ¿Por qué has venido? - musitó.
Su vocecilla era pequeña, dulce y aniñada. Me miró por encima de los brazos, que recogían sus rodillas frente al pecho a modo de escudo.
- Necesito saber cómo estamos - contesté sin muchos rodeos.
Sentí que ladeaba la cabeza. Supuse que era señal de que podía mirarla sin que se escapara. Solo había curiosidad en su rostro.
- ¿Cómo estamos? - repetí, esta vez en forma de pregunta.
Mis ojos evaluaron todo. Desde cómo desvió la mirada, hasta como se marcaron en la tela de sus zapatos sus deditos jugando en el interior. Estaba pensando.
- Asustadas. Esperanzadas. Nostálgicas. Desconfiadas. - Sus murmullos se apagaban a cada palabra.
Se acurrucó sobre sus brazos y comenzó a tamborilear con las puntas de sus zapatos. La observé atentamente, notando que el cansancio se apoderaba de mí. Un cansancio existencial que rebasaba mi entendimiento. La cabeza se me fue cayendo hasta que mi frente se apoyó también en sus bracitos, y sus piernas nos sostuvieron a las dos. Busqué su mano y acaricié sus dedos. Sentía que no podía más y que había demasiadas cosas que ya no podían ser.
- Estamos cambiando a mejor - añadió de pronto. Me sorprendió tanto que me quedé muda-. Luchamos por lo que queremos. Respetamos lo que decidimos. Nos enfrentamos al miedo. No saboteamos la esperanza. Aprendemos de la nostalgia. Vemos nuestros defectos. Arriesgamos para saber en qué confiar.
Noté que se me empañaban los ojos. Me acarició el pelo y me hizo alzarme para darle un abrazo, y que durante un rato fuera yo y no sus barreras quienes la protegieran. Se sentó sobre mis piernas cruzadas.
- Hemos aprendido. Hemos asimilado. Hemos admirado. Hemos conectado - canturreó, jugando con su falda-. Hemos crecido mucho. Estamos listas.
Me balancee involuntariamente, intentando taparla con mis brazos y adormecerla, aún sintiendo mi corazón galopar.
- ¿Listas para qué?
- Para abrazar la siguiente aventura - susurró. No tardó en cerrar los ojos y quedarse dormida.
viernes, 19 de mayo de 2023
Pobre desvalida.
- ¡Queridos presentes! ¡Atención! Sobre nosotros, en la última sala de este edificio, la nueva princesa de la torre descansa en sus aposentos. Canta al amanecer, pero llora cada noche con suma desdicha. Sus doncellas dicen que su piel es del más suave de los terciopelos, su melena del tono de los limones maduros y sus manos, las más gentiles que nadie haya podido estrechar jamás. - Se oyó al público suspirar -. Hemos dispuesto 43049 guardias a su alrededor para protegerla de los enemigos. Nadie le hará daño jamás. ¡NADIE OSARÁ APROVECHARSE DE TAN DULCE INOCENCIA!
Desde la torre, mirando la luna llena, la joven princesa escuchaba el discurso del paje. Su risa intentaba disimular el roce de la piedra contra el filo de la daga a la que estaba dando forma. Mientras repasaba su plan para salir de ahí y que la dejasen en paz de una vez, escuchó el frotar de los vestidos de sus doncellas, agazapadas tras su puerta.
- Pobrecita. Otro día más llorando - se lamentaban.
lunes, 8 de mayo de 2023
Sin criterio.
- ¿Qué pedimos?
- A mí me gustaría comer una ensalada.
- Vamos a pedir calamares.
- No me gustan, yo prefiero una ensalada, gracias.
- De acuerdo. ¡Camarero! Unos calamares. ¿Tú quieres algo?
- Eh... Sí, una ensalada.
- ¡Otros calamares, por favor! Buena elección, qué buen gusto.
jueves, 4 de mayo de 2023
No soy nada libre
No soy nada libre
para proclamar lo que pienso
o para hacer lo que quiero,
pero si lo fuera
me gustaría que supieras,
al menos,
que ahora mismo
estaría viendo auroras boreales.
viernes, 28 de abril de 2023
Dame aliento
domingo, 16 de abril de 2023
Raabta राब्ता
Érase una vez un hilo carmesí atado al interior de una muchacha. El destino tiraba implacable de él, pero la joven lo intentaba ignorar tanto, tanto, que un boquete estaba empezando a dibujarse en su tripa.
Un día el hilo se enfadó. Dejó de tirar y comenzó a envolverla. Maniatada y casi inmóvil por tanto nudo, se tropezó con sus propios pies y rodó colina abajo hasta chocar contra el final de sus hebras.
Toda magullada y despeinada, sólo logró esbozar una sonrisa desde el suelo y musitar triunfante:
- Al menos le desafié un poquito.
miércoles, 12 de abril de 2023
Cine mudo
Gabriel sujeta a Alain, que me apunta con un dedo, acusador, lleno de ira. Nunca le había visto estallar de esa manera. Parecía un león enjaulado recién liberado, sus movimientos cortantes y letales, como un filo en la oscuridad. No gritaba, sabía que no le permitía a nadie que me alzara la voz, pero todo lo que decía, cómo lo decía... era demoledor. Sobre todo su mirada, los músculos tensos, la inclinación de su torso como tratando alcanzarme. Gabriel, de espaldas a mí, decía más con su postura medio encorvada que si se hubiera puesto a hablar. Aguantaba estoicamente cada intento de Alain por escupirme las palabras a la cara. Su silencio también pesaba como una losa.
Los dos se mueven ante mis ojos a cámara lenta.
La energía de ambos siempre tenía un matiz protector que nunca desaparecía, pero ahí sentada, en un tronco tirado en medio de la nada, no podía evitar percibir que reinaban más tinieblas y reproches que afán por mi bienestar. Lo peor de todo no era que yo estuviese allí con ellos encarando la situación, si no que estaba presente en cuerpo, pero nada más. Con la barbilla apoyada en un puño y la otra mano sobre el cuello, miraba la escena como si fuese una película. Aquello no me estaba pasando a mí. Era imposible. ¿Verdad? No entendía la situación, ni entendía el porqué. Ni las lágrimas ni las palabras hacen acto de presencia.
Miro a un punto fijo entre los dos jóvenes, en absoluto shock, y no siento nada de nada a parte del recuerdo de lo que yo sabía que debería estar en mí y, subyacente, un tremendo caos bajo las costillas que duele como hierro al rojo vivo contra la piel.
Tomo aire y lo suelto despacio.
Esta vez, ni siquiera me alivia.
domingo, 9 de abril de 2023
Reducción de ruido
martes, 4 de abril de 2023
Siempre indeleble
lunes, 3 de abril de 2023
Cinco faltas.
La inexplicable sensación de que en este estúpido boquete hay algo que no he entendido, un instante malinterpretado, una frase que no se ha dicho y un momento que no se ha vivido.

